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No,
no se trata de shopping, de probar comidas exóticas, de
haraganear al sol o de sacar fotos y películas para -al
regreso-, aburrir a los amigos. En este libro DIANA
BISCAYART propone los viajes como otra cosa. Me refiero
a una ansiedad que obedece, quizás, a un sentimiento de
conciencia histórica colectiva: el de haber sido o el
de poder ser otros, el haber vivido o poder vivir otras
vidas en otros lugares, en otras circunstancias, hasta
en otros tiempos. Y talvez con una sangre distinta en
nuestras venas.
Creo
que ese ha sido el impulso inconsciente de DIANA
BISCAYART al concebir este libro, donde relata con un
lenguaje claro -casi diría luminoso-, sus experiencias
de viajera en distintos lugares del mundo, siempre en la
compañía inolvidable de su amado Miguel. Pero claro,
además de la descripción de lugares y personajes exóticos,
inquietantes, inimaginables, agregó aquello que decía
al principio: ese sentimiento de conciencia histórica
colectiva que nos proyecta tanto hacia adentro como
hacia afuera de nosotros mismos, tanto hacia el pasado
como hacia el futuro pero dentro del presente, única
eternidad concebible. Y logra este propósito mediante
los cuentos inspirados en distintos viajes, que ilustran
el libro con su riqueza literaria, así como las obras
de Mildred Burton, Alejandra García y Juan Carlos Benítez
lo ilustran plásticamente.
Libro
de viajes, sí. Libro de cuentos, también. Cuentos que
son viajes, viajes que son cuentos. No es poco y sugiere
muchísimo.
EDUARDO
GUDIÑO KIEFFER
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